domingo, 7 de octubre de 2012

Nicolás Raziel - Capítulo 3 -

Buenos días niños, la frase del día es "No es real"
¡
¿Dónde estoy? todo esta oscuro, no me puedo mover, estoy sudando frío, ¡¿qué rayos esta pasando?!; a lo lejos veo una pequeña luz roja, de repente ya puedo moverme, me levanto y me acerco a ella, trato de tocarla y siento que mi mano arde, ¿Qué es eso?. La luz crece, se convierte en una llama que no para de crecer, crece y crece, el fuego me rodea, trato de huir y empiezo a escuchar gritos, unos gritos que reconocería en cualquier parte...su voz,
-"AHH!! AHH!! HUYE MI NICO! VETE LEJOS!!!!" -
Su voz, mi madre, que se tragaba sus gritos de auxilio para ordenarme que huyera, jamás los podría olvidar, trato de gritar pero mi voz ha escapado, por mas que intente gritar y llamarla, solo siento como si las cuerdas vocales se rompieran, y mi garganta estuviera en llamas, duele, duele mucho, el fuego empieza a acorralarme  la oscuridad y el fuego contrastan de manera voraz, corro tanto como mis piernas me lo permiten y me tropiezo con algo, un cuerpo, es Morty, esta frío, semi inerte, pero su mirada sigue igual, perdida en la absoluta locura, riendo tanto que se me eriza la piel, en un momento, el fuego lo empieza a consumir y su risa no se detiene, trato de seguir pero mis piernas dejan de responderme, me arrastro por el suelo y me topo con unos tacones rojos, subo mi mirada, y es Minerva, acaricia mi cabeza con sutileza y luego patea mi rostro mientras suelta una risa burlesca, mi boca sangra, el fuego se acerca y ya mi cuerpo no responde, la mirada de Minerva es distinta, y ella se ve mucho mas joven, pero es ella, inconfundible, sus tacones empiezan a pisotearme con furia, me destrozan las costillas,siento que la vida se escapa, el fuego se acerca, lo siento en mis pies, me esta consumiendo, y ni siquiera puedo gritar...Minerva levanta su pie para terminar el trabajo y pisar mi cabeza, cierro los ojos resignado...

En ese momento desperté bañado en sudor, me encontraba en aquel cuarto blanco, con la gran ventana que a pesar de que la cierro cada noche, amanece abierta, tomo la cubeta de basura que esta junto a mi cama y vomito en ella, me sentía mal, todo fue muy real, eran las 3 de la mañana, y mis manos no paraban de temblar, fui al baño y me lave la cara, me vi fijamente en el espejo mientras empezaba a dudar de todo, fui demasiado confiado, no conozco a esa señora, no conozco nada de este sitio, me quede a dormir en un sitio desconocido en un manicomio, ¿qué clase de invesil hace eso?, hasta el más necesitado desconfiaría, soy un idiota, un invesil. La mirada de Minerva, cuando me mira y sus sutiles caricias a mi rostro, siento como si me conociera de toda la vida, pero...eso no es suficiente para quedarme a dormir en un manicomio porque una señora extraña me lo ofreció...joder, toque mi pecho, mi rostro, fue muy real..como...su voz...la de mi madre...hace mucho que no tenía una pesadilla así...años, antes no me dejaban dormir, ¿porque volvieron en este momento? ¿por qué apareció Minerva en ella? y de esa forma tan...distinta a la Minerva que veo usualmente.

Más preguntas, menos respuestas, creo que el fin de semana emprenderé la búsqueda por un trabajo y un sitio distinto, tal vez este sitio si me haga perder la cabeza.

Trate de dormir pero cada rato me despertaba, lo máximo que dormí de corrido fue media hora, hasta que un "toc toc" en mi puerta me hizo despertar de golpe, era Minerva, entró y me vio de arriba abajo
-Hola Nicolás, buenos...días....tienes cara de muerto ¿dormiste bien?-
di unos pasos atrás de ella y me senté en la cama evitando su mirada y pronuncie un seco
-Ajá...- mientras asentía con mi cabeza, Minerva me miraba inquieta, casi preocupada, pero yo no podía verla, no podía evitar recordar su mirada en aquella horrible pesadilla, fuimos a comer, solo comí medio plato de la avena grisácea, mi estomago no recibió más, pulí los pisos en la mañana, y luego Minerva me encontró.
-Bien, no estoy segura si sea correcto ya, pero empezarás tu entrenamiento en labores extra-
Miró los 4 relojes de su brazo y me hizo una seña para que la acompañara.

¿Labores extra?, esto no me da buena espina.

Nicolás Raziel - Capítulo 2 -

-Buenos días niños, la frase del día es "Los ojos son la ventana del alma"

Sentí que alguien me observaba  y desperté de golpe dando un salto y cayendo fuera de la cama, otro bello día en mi vida, la habitación tenía una gran ventana, ahora estaba abierta y hacía que la habitación se llenará de luz, Minerva me veía riendo con una sonrisa picara
-Buenos días, justo a tiempo pequeño Nicolás, en el primer cajón de la mesita de noche hay un uniforme blanco, creo que te quedará bien, en la puerta junto a la ventana está el baño, luego ve por el pasillo 5 puertas a la derecha y ahí estaré yo, te espero en 20 minutos-
Minerva salió del cuarto, revise la mesita de noche, algo me pareció curioso, habían 3 mudas similares, totalmente blancas, y todas  en el bolsillo izquierdo del pecho de la camisa, tenían bordado "Raziel", que dedicada era Minerva, me bañé y vestí rápidamente y salí al pasillo, camine 5 puertas y a la derecha me encontré con un pequeño y acogedor comedor, Minerva estaba sentada con una taza blanca en la mano que desprendía un agradable olor a café caliente que inundaba la sala, me senté y había un vaso de jugo de naranja, un pan tibio, un plato de avena grisácea, y una manzana,
-Buenos días, buen provecho Nicolás, apresúrate que tenemos un largo día de trabajo- dijo Minerva mientras alzaba su mano para ver su reloj, o bueno, relojes, pues traía cuatro en el brazo, uno blanco, uno rojo, un dorado y uno negro.
Comí tan rápido como pude, me cepille los dientes y subimos por unas escaleras un piso, todo era tan blanco e impecable que parecía irreal, pero mi concentración se rompió al escuchar fuerte alaridos,
-Deténganlo!!! cuidado!!!- se escucho a lo lejos junto con una risa macabra y estrepitosa, de repente, un hombre descalzo y en camisa de fuerza apareció en el pasillo riendo con locura, pero paro en seco al verme, sus ojos perdidos se centraron por un momento en mi mirada, un escalofrío recorrió mi cuerpo y depronto el dijo
-Tú....el fuego de la locura corre en ti, que gracioso será verte derrumbar como las cenizas de tu hogar, hijo de morg...- antes de que siguiera hablando, tres hombres cayeron sobre el sometiéndolo  y el sólo continuaba...riendo cada vez mas fuerte....con sus ojos perdidos...llenos de...locura, es la palabra, locura era lo que llenaba la mirada de aquel hombre, delgado, muy delgado, con el cabello largo, le llegaba hasta los codos. Y yo, estaba sólo ahí petrificado, sin poder dejar de ver sus ojos, ¿Acaso el sabia lo que sucedió ese día?....no, de ninguna forma, es imposible!, empece a sudar frío y de repente me di cuenta que Minerva me hablaba
-Nicolás, hey Nico, ¿Estás ahí? ¿Qué te pasa?, tienes cara de haber visto un fantasma, no te preocupes, sólo es Morty, dice disparates, no sé como logro escaparse pero los enfermeros ya se encargaron de el, no te preocupes, es inofensivo, ¿estás bien?-
no pronuncie palabra, sólo me di la vuelta y trate de respirar hondo y calmarme, no podía ser...simplemente no podía ser.
-Vale, eso ha estado feo y te entiendo, hoy empezaré por explicarte sólo tus labores básicas, acompáñame-

El Saint Lilium tiene  6 pisos, cada uno con habitaciones, Minerva me explico que en el primer día debía pulir los pisos de todo el lugar, que el conserje había muerto hacía 3 meses, y empezaban a ponerse amarillentos, toda la mañana se fue en eso, almorzamos juntos, y en la tarde tuve que limpiar los grandes ventanales de cada piso, a media tarde Minerva llego con un par de vasos de limonada, los compartimos y le ayude a descargar y acomodar cajas pesadas de un camión de entregas, estaba molido al caer la noche, pero en todo el día, no pude olvidar la mirada de aquel hombre....Morty, mis preguntas, aumentan, pero no estoy seguro si quiero volver a toparmelo de nuevo.

El tiempo lo dirá.