martes, 21 de agosto de 2012

Nicolás Raziel - Capítulo 1 -

-Buenos días niños, la frase del día es "Sucesos extraños"´-

Mi frente suda, tengo calor, ¿Calor? ¿En invierno? ¿Con la nieve?¿Qué es esto? ¿Una sabana tibia? ¿Una cama mullida? ¿Una habitación que no huele a moho, tablas viejas y no se escucha el constante sonar de las goteras, definitivamente este sitio no es el viejo orfanato...rayos, es cierto, ya no vivo ahí...esperen, entonces ¿Dónde estoy?.
Me levanto de golpe abriendo mis ojos, ¡Joder! mi cabeza duele, al ver a mi alrededor sólo encuentro un cuarto totalmente blanco, estoy en una cama de madera muy mullida, todo esta tan blanco, puro, limpió y con aroma a canela y flores...
-¡Mierda! ¿Estoy muerto?.-
Una risa suave entro en la habitación mientras se abría totalmente la puerta, una mujer de unos 40 o 50 años, pero de cara amable, cabello rojo y ondulado que caía sutilmente sobre sus hombros, vestida totalmente de blanco, sostenía en sus algo cansadas pero delicadas manos una taza que emanaba un dulce olor a chocolate tibio, sus uñas rojas resaltaban ante su atuendo y la taza también blanca, me sonrío y pronunció amablemente.
-No, no estas muerto, te encuentras en una de las habitaciones del "Saint Lilium", ¡El sitio preferido de todos para perder la cabeza!.-
En ese momento me guiñó el ojo soltando una pequeña risa, luego de eso, su mirada se apago repentinamente pasando a portar en su rostro una sonrisa amarga mientras murmuraba
-Era mas gracioso cuando el lo decía-
La mire desconcertado mientras ella se acercaba, se sentó a mi lado y me paso la taza de chocolate sonriendo nuevamente mientras preguntaba,
-¿Cuál es tu nombre?-
La miré inquieto mientras recibía la taza de chocolate y respondí
-Mi nombre es Nicolás Raziel, gracias...¿Qué hago aquí?...lo último que recuerdo es el parque y...-
Ella sonrío y toco con suavidad mi frente,
-Parece que te golpeaste con algo, te encontré inconsciente y algo me dijo que no podría dejarte ahí..-
Me miro fijamente mientras acariciaba mi rostro como si lo detallará mientras murmuraba,
-Te pareces...a...-
Me aleje de ella dejando la taza vacía sobre la mesa de noche
-Gracias por el chocolate, creo que ...debo irme..tengo mucho que caminar y buscar-
ella me miro extrañada,
-¿Buscar? ¿Qué debes buscar?-
No sé porqué... pero, había algo en sus ojos color miel que no me permitió mentirle
-Yo no tengo hogar, debo buscar uno y un trabajo, el suelo del parque es cómodo pero la hipotermia no creo que lo sea-
trate de dibujar una sonrisa en mis labios en un intento de apaciguar mis palabras, me levante y vi mis zapatos viejos junto a la cama, me puse mis viejos tennis converse ya rotos del uso, fueron un regalo de la señorita Lucía en la última navidad, esa dulce señora si que me quería, o me quiere, o no sé, me levanté acomodando mi bufanda y tome mi vieja chaqueta,
-Muchas gracias señora....Disculpe, ¿Cuál es su nombre?-
me veía de arriba abajo y pronunció
-Mi nombre es Minerva, mucho gusto-
le vi y dije mientras me dirigía a la puerta
-Muchas gracias por todo señora Minerva, es usted muy amable-
Cuando me dirigía a salir, ella halo mi chaqueta
-No te vayas! Necesitas un trabajo, ¿verdad?, y un sitió donde dormir, ¡yo puedo darte ambos!-
La miré extrañado
-¿Qué? ¿Por qué?-
ella me respondió acariciando mi cabello
-Tienes algo Nicolás, me recuerdas a alguien...aunque...es imposible...pero, bueno, el Saint Lilium no cuenta con mucho personal, no muchos quieren trabajar en un sitio como este, y si te gusta el trabajo, con los estudios adecuados podrías ascender, ya eso será decisión tuya, tus gustos, por ahora te podría ofrecer un trabajo similar al de un conserje...con algunas cosillas extras pero nada demasiado complicado, si te decides a trabajar aquí también podrás usar esta habitación para dormir, desde cierto incidente no se dejaron mas pacientes aquí, entonces ¿Qué dices?-
Me guiño el ojo,
¿Qué estaba pasando? ¿Porque me ayudaba?, todo era muy extraño...pero...mis opciones no eran muchas, muchas preguntas rondaban mi mente, me volví a alejar de ella para que no tocará mi cabello y pronuncie
- ¿A qué te refieres con "un sitio como este"? y ¿Cuál es la trampa?-
Ella sonrió,
-Estas en el sanatorio mental Saint Lilium, no muchos quieren trabajar en un manicomio, la trampa...es mas que todo un reto. es no perder la cabeza-
volvió a guiñar el ojo  y continuó
-¿Entonces? ¿si o no?, te daré un dinerillo mensual por tu trabajo, no esperes mucho, pues se deben correr los costos de hospedaje y alimentación, pero supongo que es mejor que nada, ¿Qué decides?-
suspire, todo era demasiado bueno para ser verdad...perder la cabeza....muchas preguntas...y aun no estaba seguro de que "cosas extra" debía hacer, pero, era algo seguro y tangible, así que estiré mi mano hacía ella para estrecharla con la suya mientras decía
-Acepto, muchas gracias señora Minerva, acepto el empleo-
En ese momento minerva tomo un mechón de mi cabello y lo jalo
-No me digas señora!! ¿¡que no ves que estoy en la flor de mi juventud!?-
soltó una risa picara y acaricio mi cabello
-Comenzarás tus labores mañana en la mañana, son casi las siete de la noche, te recomiendo que descanses, mañana será un día duro-
Volvió a reír pero esta vez fue...casi que con malicia, y salió de su habitación, el resonar de sus tacones rojos en el piso de mármol era melodioso, como su voz, que curiosa mujer, pero gracias a ella ahora tenia un techo y un trabajo, que día tan extraño, muchas preguntas y pocas respuestas, pero para que mi mente dejara de molestar preferí ir a dormir temprano.



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